ARTÍCULO: Los 10 pasos que harán que seas innovador en medio de la rutina

(Realizado para el Diario Gestión - 2017)

Por Edgar Cateriano Castello


1. Hacer que parte de la rutina sea salir de ella.

Hay que acostumbrarse a que el cambio constante sea algo rutinario. Por ejemplo, preguntarse con frecuencia ¿De qué manera distinta se puede hacer esta actividad? Para luego, practicarlo con entusiasmo y análisis crítico. 


2. Buscar conocimientos de manera cotidiana.

El buscar lo nuevo, los avances de la ciencia y la tecnología, ayuda a dilucidar las oportunidades con mayor anticipación. Por ejemplo, tener fuentes de información a las cuales se recurra con frecuencia para conocer los últimos descubrimientos científicos asociados a una materia de interés. 


3. Tener momentos informales para pensar en equipo.

Es recomendable tener espacios de tiempo para divagar con ideas – idealmente – acompañados. Por ejemplo, el café con los compañeros de la oficina, sin mayor agenda que la de compartir ideas. En Suecia a ese instante se le llama FIKA y es muy popular como motor para la innovación. 


4. Diseñar lienzos compartidos en las reuniones de trabajo.

Puede ser un papelote, una pizarra o una pared, lo importante es aplicar el pensamiento visual con Post It y plumones, plasmando los pensamientos en un plano co-creado por todos. Por ejemplo, el habituarse a que de cada reunión, siempre salga un mapa mental, tomarle una foto y compartirla con el equipo. 


5. Estimular la confrontación.

En la medida que el respeto impere, el buscar de manera sistemática generar el enfrentamiento de ideas opuestas, es probable que en muchos casos brinde frutos superiores. Por ejemplo, ante cada aseveración respecto a un punto sin aparente discordancia, preguntar ¿Y tiene que ser necesariamente así? ¿Y si fuera al revés? 


6. Elogiar los planteamientos opuestos de personas de jerarquías inferiores. 

Atender con admiración una objeción u opinión contraria de – particularmente – un subalterno respecto a una posición propia, generará más apertura y confianza para plantear nuevas ideas. Por ejemplo, ante un cuestionamiento que el jefe exprese: ¡Qué interesante tu punto de vista, te felicito, no lo había visto así, aprovechémoslo! 


7.Considerar el error por encima del éxito.

No es retórico decir que se aprende más de los errores, es así. Por ejemplo, cambiar los típicos encuentros de resultados, dejando de mostrar los mejores performances de las áreas, sucursales, filiales, etc., para más bien enfatizar en los desaciertos, se puede convertir en una excelente costumbre para aprender y cambiar, antes que aquellos errores normalmente vilipendiados, terminen socavando a la organización. 


8. Producir temporadas de caos.

Sí, el caos se puede organizar. Generar cambios cíclicos que quiebren el status quo, idealmente, cuando todo anda bien, es clave para vivir innovando. Por ejemplo, organizar temporadas de transformación de procesos que funcionan con aparente corrección, a manera de pilotos, puede develar oportunidades muy valiosas, que normalmente, de manera tardía, son descubiertos durante las crisis, cuando ya es muy tarde. 


9. Aprovechar lo aparentemente irrelevante.

Introducir temas en las conversaciones que no tienen nada que ver con el negocio, acompañándolo con la aplicación del pensamiento integrador, puede ser un generador constante de alternativas de solución que vienen fuera del contexto. Por ejemplo, en una empresa de arquitectura de viviendas, comentar cómo se las arreglan los astronautas para vivir en la Estación Espacial o las abejas en los paneles. 


10.Tener horas de la semana destinadas para promover el conocimiento.

Lo que hace la diferencia en una organización es el conocimiento que usa y promueve, el tener espacios de tiempo sistematizados para estimular su flujo, es una excelente acción. Por ejemplo, tener dos horas a la semana destinadas exclusivamente a ello, bajo la consigna de compartir y aprender en equipo, asignándole los recursos y empoderamientos necesarios para que fluya sin rigidez.